
[07-01-26] El Ara Pacis, el Altar de la Paz.
FINALIZA EL “JUBILEO DE LA ESPERANZA” Y EMPIEZA LA ESPERANZA DE ALCANZAR LA PAZ EN TODO EL MUNDO. LA PAZ PARA SIEMPRE
En primer lugar, queridos peregrinos, feliz Año Nuevo 2026 y ojalá que los Reyes Magos de Oriente os hayan traído muchos regalos. En segundo lugar, ya lo veis: hemos terminado el Jubileo y nos hemos dejado sin comentar muchos monumentos romanos. Parece que tendremos que esperar a otro jubileo para completar el trabajo. O bien, quién sabe, inventarnos algún pretexto para seguir hablando de Roma. Dios dirá. En cualquier caso, ha sido un placer caminar juntos durante todo el año 2025. Y sí, muy contentos y agradecidos hemos cerrado este bellísimo “Jubileo de la Esperanza”. ¿Y ahora qué? Pues ahora, en este nuevo año 2026, debemos abrirnos a la esperanza de la paz en el mundo y en el seno de nuestras familias, como pide el Santo Padre León XIV. La paz es posible. Pidámosela al buen Jesús, el Príncipe de la Paz. Pidámosla con fervor y humildad. Recemos por la paz. Para empezar, todos nosotros podríamos intentar pacificar nuestro corazón, nuestro interior. ¿De qué nos sirven los rencores? Fuera, fuera. Pacificamos nuestro corazón y pacificaremos el mundo.
LA PAZ ROMANA DE ANTES DE CRISTO
El Ara Pacis Augustae, o Altar de la Paz Augusta, pertenece al siglo I a.C., y es un gran altar de mármol precisamente dedicado a la diosa romana Pax (Paz). Una obra que el emperador August encargó para celebrar la paz alcanzada en los territorios rebeldes de las antiguas Galia e Hispania. Seguramente estamos ante el canto y el poema marmóreo más bello y espectacular de la historia universal, construido en favor de ese bien necesario, incomparable y carísimo que llamamos Paz. Sí, la paz y la concordia constituyen una aspiración universal anhelada y deseada por todos los hombres y mujeres de buena voluntad de todos los tiempos de la historia universal. Si más arriba habíamos mencionado que el deseo de Verdad era inherente a lo más profundo de las aspiraciones humanas, ahora nos corresponde detenernos ante el necesario y no menos anhelado deseo de la Paz, especialmente si esta es sincera, verdadera y duradera.
UNA GRANDIOSA PAZ MARMÓREA QUE HONRA A LA FAMILIA DEL EMPERADOR AUGUST
El Ara Pacis que aquí tratamos es francamente espectacular. Levantado en la zona romana del Campo de Marte, está hecho con el preciado mármol de Carrara y sus dimensiones son de algo más de 11 x 10 x 4 metros. Su forma es rectangular, y se sitúa sobre un podio. Lo más impresionante del conjunto son los relieves de los muros que rodean el altar mismo. En los muros interiores pueden observarse bucranis (elementos decorativos en forma de cráneos de bueyes) y guirnaldas (trenzas decorativas hechas con abundante follaje, ramas y flores). En cambio, el programa compositivo de los muros exteriores es más complejo, ya que en ellos se observan alegorías y procesiones. Las alegorías, situadas en los muros este y oeste, donde se ubican las puertas, hacen referencia a pasajes de la creación de Roma, como el momento en que la loba Capitolina amamanta a Rómulo y Remo. En los muros norte y sur aparecen importantes personajes públicos como el emperador Augusto, su familia, sacerdotes y miembros del Senado protagonizando procesiones, con una clara función propagandística, en la que la historia de la familia de Augusto queda eternamente unida a la propia historia de la mítica ciudad y al deseo de paz.
UN MODELO DE CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN
Cabe decir que el aspecto actual del altar se ha conseguido tras costosos y difíciles trabajos de excavación y restauración, ya que durante muchos años estuvo cubierto por el agua y el fango del río Tíber y por construcciones posteriores. Hacia finales del siglo XIX, algunos fragmentos del altar habían sido descubiertos y repartidos por varios museos europeos. Fue entonces cuando se empezó a investigar con mayor fervor el hallazgo. Con la conmemoración del bimilenario del nacimiento de August, el gobierno de Mussolini hizo excavar y restaurar el monumento, y así, en 1938, el altar volvió a mostrarse esplendoroso y ya entonces se convirtió en un museo.
UN HERMOSO MUSEO PARA LA PAZ. UNA INTERVENCIÓN LÚCIDA, PARADIGMÁTICA, TRANSPARENTE, OBRA DE RICHARD MEIER
Pero lo verdaderamente decisivo en este museo se hizo no hace mucho. Entre 1995 y 2006 se llevó a cabo una importante e inteligente intervención contemporánea realizada por el lúcido arquitecto norteamericano Richard Meier, protegiendo el Ara Pacis de los peligros de la humedad y la contaminación que lo habían amenazado durante décadas. Desde entonces el Ara Pacis se ha mostrado en todo su máximo esplendor.
GRACIAS POR EL “JUBILEO DE LA ESPERANZA”. TRABAJEMOS AHORA POR LA PAZ EN TODO EL MUNDO
Queridos peregrinos, muchas gracias por haberme acompañado durante este bellísimo y provechoso Jubileo de la Esperanza. Ha sido todo un placer. Deseo que la esperanza nos acompañe siempre, a lo largo de toda nuestra vida, y que el deseo de una paz sincera serene nuestros corazones.
Ximo Company. Delegació de Patrimoni Artístic
Foto: Ara Pacis (Altar de la Paz Augusta), Roma, siglo I a.C., mármol de Carrara. Espacio-museo remodelado por Richard Meier (1995-2006). Los relieves de la parte inferior son roleos de acanto que aluden a la fertilidad y la renovación del cosmos bajo el nuevo orden del emperador August. En la parte superior, a la izquierda, un poco incompleto, vemos un relieve que representa “Mart y la loba amamantando a Ròmul y Rem”; a la derecha aparece “El troyano Enees realizando un sacrificio por su esposa Lavinia” (hija de Latinus y Amata, única heredera al trono de la región del Latium).
